Kenzie y Gennaro #6: La última causa perdida


Dennis Lehane ya era una estrella del género cuando volvió a tocar a la puerta de Kenzie y Gennaro, los detectives que abonaron su fama antes de que floreciera con historias como Mystic River y Shutter Island. Once años después de despedirse en Plegarias en la noche, el autor se encontró con la versión más crepuscular de los investigadores. Un momento que permitía a Lehane experimentar con la figura del justiciero cansado, del héroe desilusionado, ante su última causa perdida.

La continuidad del universo literario no se detuvo al dejar de publicarse noticias. El mundo siguió girando bajo los pies de Patrick y Angela y la sociedad continuó reproduciendo los mismos vicios problemas, una idea que torturaba a Mcnulty al final de The Wire y que ahora también amarga a los investigadores de Dorchester. Viven en el mismo mundo, pero más viejos. Kenzie y Gennaro han dejado atrás sus locos años noventa por los decadentes dos mil de la última crisis económica y social, durante la cual se publicó esta novela en 2010.
"Hubo una época en la que éramos expertos en violencia. Pero esos tiempos ya quedaban muy atrás, y el retorno al fácil derramamiento de sangre nos empujaba a protegernos. El caparazón de Angie está hecho de rabia contenida y recelosa desconexión. El mío, de humor y sarcasmo"
Los nuevos tiempos de la pareja tienen el horizonte puesto en una vida lejos de la violencia y un presente propio de tiempos difíciles. Patrick "traga quina con trabajitos que no me gustan para una empresa que tampoco me vuelve loco" y Angela cuida de su hija por el día y estudia un máster por la noche. Atrás quedaron la agencia y el despacho en el campanario, a donde acudieron Beatrice y Lionel Mcready a pedir ayuda para encontrar a su pequeña Amanda.
-Y de repente, caramba, va usted y la encuentra. Después de tantos meses. Y la devuelve a casa.
-¿Y qué piensa?
-¿Sobre lo que usted hizo?
-Sí.
-Que hizo lo correcto -sentenció.
-Oh -casi sonreí, de pura gratitud.
-Me miró a los ojos
-Pero se equivocó.
Ahora Amanda ha vuelto a desaparecer. Pero ya no es una niña de cuatro años, ya es una adolescente de dieciséis años que se ha sabido mover bastante bien en la vida a la que Kenzie le devolvió, aunque está rodeada de problemas y termina evaporándose. Cuando Beatrice vuelve a pedir ayuda, Angela sugiere que es una nueva oportunidad para hacerlo bien y Patrick responde que no cree en la redención, pero termina aceptando porque aquel caso lleva pesándole doce años: su decisión unilateral de devolver la niña a su despreocupada madre le arrebató una vida a la criatura y le rompió el corazón a Angie.

El desarrollo de la investigación me ha interesado menos que el nuevo escenario de los detectives, y la vida de Amanda tantos años después de regresar a casa. Creo que el abierto alineamiento con las ideas de de Angie, que conduce a la pretensión de hacer las cosas bien ahora, matan buena parte de la intriga y el suspense porque sabemos por qué camino irá; tampoco los malos de turno son especialmente carismáticos. En el saldo a favor encontramos el gusto habitual de Lehane por las pequeñas historias de los personajes que van apareciendo, el reencontrarnos con la química de los dos detectives y el buen cierre que le da a la serie.

Ficha técnica
Título: La última causa perdida
Autor: Dennis Lehane
Editorial: RBA Serie negra
Año: 2010
Páginas: 320
Traductor: Ramón de España Renedo

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