Hap and Leonard, un noir sureño


En una semana llega a España la segunda temporada de Hap and Leonard. No aspira a ser la serie del momento, pero es una obra muy entretenida y divertida si te gusta el género negro protagonizado por dos amigos con mucha complicidad y muy poca suerte. Sin grandes pretensiones más allá de cuidarse uno al otro, los dos viven tranquilamente hasta que surgen líos como encontrar el botín de un atraco o eludir una acusación de asesinato.

El origen de estas historias está en las novelas de Joe R. Lansdale -no editadas en España- que Jim Mickle y Nick Damici adaptan para SundanceTV, canal que hace unos años se estrenó con la sobresaliente Rectify. El ambiente sureño es lo único que aquella serie decididamente contemplativa parece haber legado en este pulp noir, porque el mosaico de personajes está más emparentado con la población de verbo fácil de Justified.
"Polla tiesa no conoce conciencia", Leonard Pine
Los abanderados de esa verborrea son, obviamente, Hap y Leonard. Hap Collins (James Purefoy, el carismático Marco Antonio de Roma) es blanco, afable y enamoradizo, lo que le llevó a prisión por desertor; Leonard Pine (Michael Kenneth Williams, no hace falta presentación) es negro, gay, arisco y veterano de Vietnam (las tramas están desarrolladas a finales de los ochenta). Sus diálogos están llenos de humor negro y consejos de hermanos, una relación que han ido consolidando a lo largo del tiempo y cuyo origen se desvela poco a poco, con flashbacks, durante la primera temporada.

De perdidos al río

Sundance no se ha sumado a la moda de las series de antología pero los creadores de Hap and Leonard son conscientes de la unidad argumental de la temporada. En la primera, la historia arranca cuando Trudy, la mujer que llevó a Hap a desertar, reaparece para convencerle de recuperar el botín de un atraco hundido en un río local. Leonard alerta a Hap sobre su pérdida de voluntad cuando aparecen mujeres tan atractivas como Trudy (Christina Hendriks, Joan en Mad Men), pero ambos terminan involucrándose en una operación que tiene como objetivo financiar un nuevo movimiento ecologista. Al mismo tiempo desembarca en Laborde, Texas un psicótico de gatillo fácil (Jimmi Simpson, secundario habitual y solvente de muy buenas series) con compañía tan excéntrica como él.

Bajo sospecha

La segunda temporada, que arranca el jueves, será un caso abierto contra Leonard, quien encuentra en su casa el cadáver de un niño asesinado tiempo atrás. Son él y Hap quienes llaman a la policía, pero los detectives Marvin Hanson (Cranston Johnson) y Charlie Blank (Douglas M. Griffin) consideran que el principal sospechoso es Leonard. En su defensa aparece una abogada llamada Florida Grande (Tiffany Mack, apenas tres papeles anteriores, pero se te olvida cuando está en pantalla). El tipo de historia cambia mucho, pero las señas de acción, humor y compañerismo son inmutables.

Aún no está claro si habrá tercera temporada, pero por mi parte me gustaría ver al menos una temporada más. No hay mucho noir clásico en televisión ahora, y Hap and Leonard disfruta representando este legado al que además homenajea en una cabecera fantástica donde se respira pulp.

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