The night of, un movedizo sistema penal


Criminal Justice iba a ser la vuelta de James Gandolfini a la HBO, hasta que su muerte prematura lo evitó. Durante el período de luto, Robert de Niro se hizo cargo del papel pero unos meses más tarde se anunció que John Turturro encarnaría finalmente el personaje. Por último, el título de la producción también cambió unos meses antes de la premiere, que fue anunciada como The night of. Quienes sí sobrevivieron desde la gestación del proyecto a su estreno son los creadores, Steven Zaillian y Richard Price.

El cambio del título sirve para explicar el proceso creativo. Criminal Justice era la serie original inglesa en la que se fijó la HBO, y The night of es el resultado del trabajo de Price y Zaillian al presentar nuevos conflictos en un sistema judicial diferente; Lorenzo Mejino explicó las principales diferencias. Tanto es así que los guionistas confesaron que se honraban en haber escrito una historia puramente neoyorkina. "Filmamos todo en Nueva York. Cada interior, cada exterior, durante 150 días. Y eso se nota. Estoy orgulloso de haber hecho una película de Nueva York", aseguró Zaillian, director de los ocho capítulos. Los dos autores también tienen a la gran manzana como escenario de sus referencias cinematográficas: el cine de los setenta dirigido por hombres como Scorsese o Lumet.

The night of arranca con un extraordinario capítulo de hora y media en el que seguimos a Nasir Khan (Riz Ahmed) encadenando una serie de decisiones aparentemente simples pero finalmente incriminatorias. El joven empieza cogiendo sin permiso el taxi de su padre y acaba despertando horas después en la casa de una chica muerta, rematando la noche con una huida avistada por un vecino y abortada por un control de alcoholemia. También en el primer episodio vemos una muy notable actuación de Bill Camp como Dennis Box, un brusco pero solvente detective de homicidios encargado del crimen. Aunque puede funcionar como una especie de primer villano por su forma de tratar y acusar a Khan, basta con ponerse en su lugar para ver que sigue las pistas con mucha lógica.


Luego de esta especie de película policíaca, arranca la propia serie, que avanza a caballo entre lo carcelario y lo judicial con claras intenciones de denuncia social. Una vez que Nasir pisa la comisaría se pone en marcha una maquinaria que va hundiendo poco a poco al joven, unas arenas movedizas de difícil escapatoria, ni siquiera cuando aparece John Turturro como su salvador, porque se niega a escuchar si lo hizo o no, porque simplemente tiene que procurarle la mejor defensa posible, porque no son más que actores con un rol en el sistema: un caso, un acusado, un fiscal y un abogado. Cada vez que Nasir intenta decir que no lo hizo, le dicen que primero tiene que cumplir unos trámites, y luego llegará el momento de rebatir la versión policial.

Las influencias de Scorsese aparecen sobre todo en lo que rodea a Nasir: en su comportamiento en prisión y en las dificultades de su familia para hacer frente al coste de su defensa. La familia Khan no pertenece a los círculos marginales de Marty pero tampoco vive acomodada, vendría a ser una familia trabajadora habitual, aunque Price y Zaillian cambian el hombre blanco de la versión inglesa por una familia de origen pakistaní para dotar de mayores implicaciones sociales al caso.

Por otra parte, el influjo de Lumet se deja ver más en la lucha de John Stone, el abogado interpretado por Turturro, quien escapa muy brillantemente a la sombra de sustituto con la que encaré su trabajo. Stone es un perdedor de manual, se pasea por los calabozos intentando cazar clientes y así se encuentra a Nasir. Su historia es la del pobre diablo por quien nadie da un duro luchando contra una Fiscalía que parece harta de ganar esa misma guerra cada semana. Pero junto a Stone protagonista también vemos a un buen mosaico de letrados: una dura fiscal, una importante defensora en busca de titulares con casos pro bono y una joven abogada idealista llamada Chandra Kapoor (Amara Karan) que parece la única que se toma en serio el caso.

No es una serie para ver muy cerca de American Crime Story: The People v. OJ, porque puede ser muy frustrante, aunque las dos me parecen sobresalientes. Si el sistema penal parecía una presa llena de grietas en el proceso de OJ, en el caso de Nasir es un tanque de arenas movedizas. No se sabe aún si habrá una segunda temporada con otra historia, pero conviene disfrutar de estos ocho capítulos que tanto prestigio merecen.

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