James Bond de Warren Ellis


007 es una indiscutible institución pop. Sean Connery le instaló en el imaginario popular arrancando una franquicia cinematográfica que ya supera el medio siglo, pero el personaje por excelencia del cine de acción y espías nació en las páginas del Ian Fleming. Los actores que sucedieron al Sir interpretaron sus propios perfiles del agente, pero prevaleció la fórmula del Bond ligón, implacable y ayudado de gadgets imposibles. Incluso en sus versiones sobrias, encarnadas en Timothy Dalton y Daniel Craig, baluartes de la versión literaria: más frío, más violento y menos encantado de haberse conocido, un sicario al servicio secreto de su majestad.

La saga literaria de Bond sobrevivió a su creador gracias a la labor de sus herederos, que conceden licencias para publicar nuevas historias oficiales. Sin embargo, ya en vida del autor se concedían sellos oficiales, y así James Bond saltó a la viñeta antes que al cine en 1958. La producción fue prolija, como se puede ver en este listado de la web de referencia Archivo007, pero se secó a mediados de los noventa. El año pasado, Dynamite confió sus derechos recién comprados a Warren Ellis para actualizar el mito de Bond.


Un principiante en cómics como yo tuvo que informarse sobre el prestigio del autor con perfiles como este de Tebeosfera. Acabada la obra, se pueden reconocer sus gustos por la transformación humana a través de la tecnología y la violencia. Al tomar posesión, Ellis presentó sus intenciones: "el James Bond de Ian Fleming es un icono, y será un placer contar narrativas visuales con el original, brutal y dolido Bond de los libros".

Reformulando el ordinary-man

Este primer volumen tiene una historia más interesante y entretenida que brillante: una misión local sobre narcotráfico se enturbia a escala internacional hasta acercarse a los habituales desenlaces de las películas. Pero por encima de todo, Vargr es un gran acercamiento a este universo bondiano que Warren Ellis remodela. El MI6 es una agencia secreta sin auras de grandeza donde trabaja gente normal, y Bond es un miembro más de la organización. En las primeras páginas incluso le vemos compartiendo almuerzo con un compañero y quejándose de asuntos laborales. Y durante las misiones también cambia el paisaje: ni hay chica Bond ni hay juguetitos, y hasta se ríen de su Walther P99, pero 007 es igual implacable con las armas como con las palabras.

La aportación más sobresaliente de Warren Ellis es la reinterpretación del hombre normal concebido por Fleming. El Bond cinematográfico vio cómo el mundo cambiaba, pero su forma de ver el mundo seguía prácticamente intacta, poco cambió que M le escupiese que era "sexista, misógino y una reliquia de la guerra fría" en Goldeneye (primer film posterior a la caída del Telón de Acero). El de los cómics sería diferente, Ellis explicó así sus motivos para construir la psicología de este nuevo 007.
"Como todo lo demás se ha trasladado a los tiempos contemporáneos, era necesario reflejarlo en su entorno, relaciones e interacciones. No estaba interesado en una cápsula del tiempo. Bond ha cambiado también como el ordinary man que Fleming concibió, y por tanto sus posiciones sociales tienen un punto de partida diferente.
Él no es un fósil. Tienes que traerlo hacia adelante, hacia los tiempos modernos, sin alterar su personalidad. Su moral y ética en los libros están formados por los tiempos que corren (puedes cambiarlos diciendo: él no nació antes de la II Guerra Mundial), sin embargo, su personalidad (su insensibilidad, la venganza, la misantropía) puede permanecer igual. Y yo tiendo a pensar en ella como misantropía en lugar de misoginia. Sí, Bond expresa misoginia en libros y películas pero también es importante señalar que en los libros solo tiene un amigo. Uno. No creo que sea ablandamiento, o despedir su misoginia, afirmar que Bond odia casi todas las personas. Él tiene problemas específicos con las mujeres, pero tiene problemas específicos con casi todo el mundo. 
Es decir, avanzando la línea temporal, incluso Bond -como ordinary man según Fleming- puede trabajar con mujeres y personas de color sin echar espuma por la boca. No lo convierte en un buen tipo, simplemente un producto de su tiempo y de la sociedad, al igual que Bond de Fleming era un producto del suyo. ¿Tiene sentido?"
El resultado es un Bond nuevo de aire clásico. En esta línea, el cómic arranca con una secuencia al más puro estilo secuencia precréditos donde el dibujante Jason Masters se luce con una narración puramente visual, con apenas unas líneas de diálogo al final. Muy recomendable verla en la web de Panini mientras suena el tema clásico del personaje.



Ficha técnica
Título: James Bond: Vargr
Autores: Warren Ellis (guion) y Jason Masters (dibujo)
Editorial: Panini
Formato: Tapa dura, 176 páginas
Año: 2016

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