El halcón maltés, un caso de Spade por Dashiell Hammett

Dashiell Hammett edificó su leyenda en el género negro escribiendo principalmente relatos, durante los años veinte, y dejando cinco novelas entre 1929 y 1934, los años de la Gran Depresión. Entre estas destaca El halcón maltés, la tercera que publicó y la primera en la que apareció el detective Sam Spade, quien tuvo continuación en años posteriores en relatos cortos. Todo un clásico para iniciarme en este autor, cuya adscripción a los ideales de izquierda le costó caro. En las líneas se puede entrever un profundo desapego hacia el sistema estadounidense, o quizá más a quienes detentan el poder en el sistema, de Sam Spade, centro de una novela negra que presenta los elementos históricos: el detective, la femme fatale, un crimen, varios delincuentes que se retroalimentan y una historia intrincada que los une.

El autor utilizó sus conocimientos de la profesión, que ejerció en la segunda década del siglo pasado, para presentar un detective que se mueve en los bajos fondos de la sociedad en San Francisco, California. Sam Spade es arrogante, seco, arisco, no es reacio al uso de la fuerza física y no teme a la mala reputación, incluso "puede ser conveniente, pues te trae a la puerta asuntos caros y te facilita las cosas al luchar contra el enemigo". En el caso de El halcón maltés, la visita de una atractiva joven incorpora a Spade a una aventura que se remonta al s.XVI, cuando se pierde un halcón de oro que la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén pretendía regalar al Emperador Carlos [I de España y V de Alemania]; tras idas y venidas, el objeto está en disputa de diversos grupos que pugnan por conseguirlo y lucrarse a costa de su incalculable valor. Esa mala fama del detective le permite jugar a ser a la vez detective -buscando resolver el crimen de su socio, y los que se suceden- y delincuente -involucrándose en la búsqueda del halcón- mientras es sospechoso de un asesinato.

En líneas generales, Hammett trata dos grandes temas: el poder de la mentira en los bajos fondos y la necesidad de esconder cartas para gozar de una aparente posición de poder, y la avaricia por la riqueza material. El novelista además presenta un Sam Spade enfrentado con la policía, de quienes se ríe constantemente, y muy crítico con el trabajo de la fiscalía: "Bryan es como casi todos los fiscales de distrito. La cosa que más le interesa es que quien lea su historial saque una buena impresión. Antes preferiría sobreseer un caso que llevarlo a los tribunales y perderlo. No sé si habrá llegado a inventar pruebas para lograr la condena de un acusado sabiéndole inocente, pero no puedo imaginarle considerando inocente a alguien si consigue reunir, por los medios que sean, tergiversando lo que sea menester tergiversar, pruebas de su culpabilidad. Para lograr la condena de un reo, es capaz de dejar libres a media docena de cómplices no menos culpables, si el tratar de demostrar esta culpabilidad pudiera complicar el caso".

John Huston debutó como director con una adaptación de esta novela que tuvo a Humphrey Bogart como inolvidable Sam Spade. El director, hasta entonces guionista, se encargó también del texto y consiguió una fiel adaptación al original de Hammett, de quien tomó muchos diálogos de forma casi textual. La atmósfera y el ritmo no tienen nada que envidiar a la obra escrita; algunas agresiones son claramente mejorables, pero es lo de menos en esta historia.

Ficha técnica
Título: El halcón maltés
Autor: Dashiell Hammett
Año: 1930
Editorial: Serie Negra RBA
Páginas: 246

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