Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena

Creo que Los renglones torcidos de Dios no habría caído en mis manos por iniciativa propia, sin embargo, quedé totalmente prendado apenas leí el prólogo y un par de páginas de la historia. La sinopsis de la contraportada ya invitan a pensar que el punto de partida -la detective Alice Gould entra en un psiquiátrico simulando una paranoia para resolver un caso- evolucionaría hacia una duda razonable acerca del estado mental de Alice, lo que queda fuera de la presentación es la riqueza del lenguaje del autor, su conocimiento del tema que trata y su habilidad para conducir el relato según le convenga hasta un final encauzado y descartado varias veces a lo largo de esta aventura por las circunstancias presentadas.

La obra

La historia puede acercarse al género detectivesco -en cuanto hay un detective que pretende resolver un crimen-, al negro -al final lo más importante no es tanto el crimen como el contexto social, aunque en este caso no es el del crimen sino el de un manicomio- o al de suspense -Torcuato juega constantemente desde su puesto de narrador omnisciente dando crédito a todas las posibilidades finales del relato, pese a su idealización de la protagonista-.

Esta novela es fruto de un gran trabajo de documentación por parte de Luca de Tena, como queda explicado en el prólogo por su amigo el doctor Juan Antonio Vallejo-Nájera. El escritor se basó parcialmente en el trabajo teórico, a través de numerosos volúmenes prestados por este psiquiatra, que asegura notar cómo Torcuato se había introducido en la materia con notable éxito, a diferencia de otros escritores que devolvían los libros alicaídos; esta parte de preparación se vio complementada con el trabajo de campo notable éxito internándose en un hospital psiquiátrico durante 18 días con identidad falsa para ser un observador infiltrado y no alguien que mira por una mirillaEl resultado es una brillante fotografía en movimiento de la atmósfera vivida por los personajes y un amplio mosaico de perfiles tanto en enfermedades como en grados de trastornos y una pormenorizada explicación de los más casos significativos.

Los renglones torcidos de Dios conjuga toda esta labor de documentación con la rica prosa del académico. Torcuato presenta una redacción repleta de cultismos en sus referencias -o reflexiones sobre la necesidad del arte- y términos utilizados propia de una mujer tan educada y distinguida como la protagonista Alice Gould y los doctores del hospital, aunque a veces choca que algunos enfermos a priori no tan formados hablen parecido. Sin embargo, lo más destacable del estilo es la intención del autor de llevar al lector de la mano en un continuo debate de si Alice Gould es una detective de incógnito -como asegura ella- o si está loca realmente y cree ser detective -como asegura su informe preliminar-. La narración no da pistas claras, más bien crea un ambiente que pone en duda cualquier cosa, y los giros son constantes hasta dar con la resolución final.

La idea de Luca de Tena puede remitir en ciertos casos a Shutter Island, publicada por Dennis Lehane casi treinta años después, aunque presenta diferencias notables. Por ejemplo, Alice Gould se presenta como paciente de cara a los servicios médicos de La Fuentecilla y mantiene su condición de detective en secreto a la espera de un contacto viable; por su parte, Teddy Daniels llega a Ashecliffe como agente judicial y cuenta con la colaboración de ciertos cabecillas del hospital. Por otro lado, las relaciones de Daniels son más con los doctores que con los enfermos -mayoritariamente interrogatorios- mientras que Alice Gould como infiltrada vive como una paciente más. Otra diferencia es quizá el protagonismo de las distintas corrientes psiquiátricas: en Los renglones torcidos de Dios aparece la batalla a escala en La Fuentecilla, en Shutter Island da más la sensación de ser algo más internacional y con un bando más poderoso -aunque frágil- en Ashecliffe.

Escritor multidisciplinar

Torcuato Luca de Tena Brunet nació en el seno de una familia ligada al mundo editorial e incluso llegó a ser corresponsal en varios países y director por dos veces del diario ABC además de refundador de Blanco y Negro, ambas cabeceras fueron fundadas por su abuelo Torcuato Luca de Tena. Sin embargo, antes de iniciarse en el periodismo en los talleres ABC se licenció en Derecho culminando en España la carrera que empezó en Chile, donde también publicó su primer libro de poesía a los 18 años: Albor. Ya en España, su defensa de una evolución del régimen franquista desde posiciones conservadoras condicionó su carrera periodística: provocó fuertes fricciones con la censura oficial durante su primera etapa como director del ABC (1952-1953) que le costaron el cargo, pero también fue procurador en Cortes durante su segunda vez como director del diario (1962-1975). En medio de ambas oportunidades desarrolló una amplia labor de reportajes como corresponsal en varias capitales y luego de su segundo período aceleró su actividad literaria a la vez que era miembro de la RAE desde 1973, fue en esa época prolífica de textos cuando apareció su novela más afamada: Los renglones torcidos de Dios.

Por si alguien se pregunta la relación del título con la novela:
"¡Ah! Qué terrible es el sino de los pobres locos, esos ‘renglones torcidos', esos yerros, esas faltas de ortografía del Creador, como los llamaba ‘el Autor de la Teoría de los Nueve Mundos', ignorante de que él era uno de los más torcidos de todos los renglones de la caligrafía divina!"
Ficha técnica
Título: Los renglones torcidos de Dios
Autor: Torcuato Luca de Tena
Año: 1979
Editorial: Planeta
Páginas: 498

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