A quemarropa, la venganza de Parker


El País y SerieNegra lanzaron en verano una promoción de clásicos de novela negra a precio reducidos, 1,95€, entre los que se contaban títulos de Hammett o Jim Thompson. Uno de estos títulos es A quemarropa, primera novela del atracador profesional Parker, firmada por Richard Stark, un seudónimo de Donald E. Westlake -ganador de tres Premios Edgar y nombrado Gran Maestro del Misterio por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos- por decisiones empresariales de su editorial. La primera aventura protagonizada por Parker presenta a un hombre violento, con determinación y sin el menor atisbo de intentar caer simpático a nadie ni asustarse ante el poderío de toda una organización criminal.

La novela es muy corta, apenas 184 páginas, y la historia avanza a toda la velocidad. Un ritmo vertiginoso se apodera de la narración desde que vemos al protagonista como un vagabundo caminando por el Puente George Washington; Parker pretende vengarse de la traición de su mujer y su socio en un golpe de hace diez meses, ambos le dan por muerto y la policía le conoce por un nombre falso. Por delante tiene la tarea de encontrar a su mujer y a Mal, el otro traidor, pero la búsqueda se complica pronto cuando descubre que no viven juntos. La novela está narrada en tercera persona y el protagonista absoluto es Parker -él rompe el equilibrio previo a su resurrección- lo cual permite profundizar en él pero obliga a dejar un poco de lado a los otros personajes.

La novela es claramente hard-boiled. Parker antisocial, su determinación roza el límite, utiliza las menos palabras posibles y lo soluciona todo con grandes dosis de violencia extrema. La trama no es excesivamente imaginativa, pero el autor lo suple con una gran presencia de diálogos -ásperos, desesperanzados- que permiten avanzar la historia para mantener el interés de forma dinámica. Como lector, mi gran pero es la ausencia de la ciudad como personaje; si entendemos la novela negra como algo social, donde se puede ver un mosaico de personajes de los bajos fondos como consecuencia de la dinámica social, podemos decir que A quemarropa es una novela más criminal donde además aparece una Familia/organización/sindicato -según quien hable- inspirada en la mafia de Chicago con rama en Nueva York.

La obra se publicó en 1962 y solo cinco años después se estrenó una adaptación cinematográfica. El director John Boorman estrenó una versión donde había varias modificaciones: la acción pasaba de estar Nueva York a estar en Los Ángeles; Parker pasaba a ser Walker (y lo mismo pasaba con la mayoría de personajes) y aunque respetaba la mayor parte de la historia cambió el final para intentar hacer algo más redondo. El resultado difícilmente es mejorable, un inspirado Lee Marvin se apodera de una película que aparte de la dura historia criminal se permite un par de planos magníficos estéticamente.

Ficha técnica
Título: A quemarropa
Autor: Richard Stark (Donald E. Westlake)
Año: 1962
Editorial: RBA Serie Negra
Páginas: 184

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