California 83, debut de Pepe Colubi

Si Pepe Colubi escribe una novela no se puede no leerla. Además de experto en materia sexual y/o bizarra de Ilustres Igorantes, Colubi es una enciclopedia humana de televisión y música. Precisamente, estos tres elementos son los que se desarrollan durante todas las páginas de California 83. Especialmente destacable es la música, a pesar de ser su primera incursión como novelista domina la redacción con tal autoridad que es capaz de hacer un libro con BSO sin necesidad de usar calzador.

A través de su cuenta de twitter, ha hecho una especie de spam nivel NO-DO donde se veían lectores satisfechos con sus carcajadas. Eso alteró mi actitud -muy altas expectativas- ante el libro, que me despertó muchas risas y una sonrisa perenne, pero pocas carcajadas. Es decir, con California 83 te ríes, pero no tanto como con Ilustres, lo que no quiere decir que no sea recomendable; lo es, mucho.

Creo que podría haber forzado más para intentar superar alguna barrera más. El humor que muestra Colubi en su debut como novelista es más blanco que el que muestra en televisión, basado en las exageraciones de las diferencias España - California y en la infinita y desenfrenada imaginación del protagonista para prever situaciones y valorar alguna acción; o en los altibajos emocionales cuando trata de analizar alguna conversación con sus chicas deseadas.

Si algo hay que aplaudir a Pepe Colubi, es su capacidad para conseguir la empatía del lector con el protagonista. El españolito perdido en una nación tan diferente a la que le educó nos cuenta cómo vive allí y nos explica cómo de disparatados son en algunas ocasiones, "Americanos. Van a acabar conmigo". A cambio de llegar a sentirse "como un pulpo en un garaje", Pepe exhibía su carácter de pillo en cuanto tiene ocasión como una venganza personal, de hecho en un momento dado actúa en nombre de "la memoria de los miles de estudiantes que llegábamos a fin de evaluación copiando como ratas" en "aquella altiva clase de empollones californianos".

Choque de civilizaciones
La historia gira en torno a Pepe. Un chaval español de 17 años en 1983, es decir, un país que apenas sale de la Transición, criado en una educación católica y con una televisión de dos canales -TVE y UHF- que tampoco emitían todo el día. El último curso del COU lo realiza en Estados Unidos, un país radicalmente distinto: sin vestigios de una dictadura, con una televisión con decenas de canales muy variados y una religión dominante en su nueva vivienda distinta a la suya: de su catolicismo casi no practicante -pese a su colegio de curas- a un hogar basado en el cristianismo metodista. Otra de las diferencias básicas, aparte del lenguaje -que funciona como paralelismo conocimiento del lenguaje/adaptación a la vida americana-, es la bebida. Durante todo el texto, en cada fiesta, Joe -cambio de nombre para acomodar sus relaciones sociales- recuerda y se desconcierta ante la liturgia para conseguir alcohol en la libre California, mucho más restringido que en España.

En Estados Unidos no se puede beber hasta los veinte años. Eso me lo habían dejado claro en España antes de volar, pero para un adolescente español más o menos sociable la idea de no poder tomarse conos sus amigos unos vinos por la mañana, unas cervezas por la tarde o unos cubatas al caer el sol resultaba un poco rara, bastante improbable, demasiado marciana.
La posibilidad de acabar vomitando en una esquina y la decisión de gastar unas infames horas del día siguiente en curar la resaca forman parte de la libre elección incrustada en nuestros genes tras cientos de generaciones que han convertido el alcohol en parte incuestionable de la diversión.
Entre tanto, una sorpresa le dejaba descolocado al completo. Su hermano americano estaba suscrito a Playboy. Eso era un choque contra la tradición católica de su educación y la libertad sexual de Estados Unidos. Revista para Phil, válvula de escape para Pepe.

La vida en California

El libro, presentado en forma de falsa autobiografía, trata de confirmar que el american way expuesto en las películas y series son totalmente reales. Cuando Pepe llega a su casa, tira de recuerdos audiovisuales para identificar la mosquitera en la puerta de casa; hacia final del curso acude a los bailes de graduación "como un extra que participa en un rodaje y solo tendrá unos segundos de pantalla". Incluso, cuando piensa en pedir una beca para estudiar en una universidad estadounidense se imagina en un campus con las referencias cinematográficas de esos lugares de convivencia de estudiantes.

Entre actos sociales, clases y fiestas con sus amigos -los fichados como "poco recomendables"-, Pepe disfruta la televisión, donde caza dos canales preferidos: uno es la MTV, que funciona como el altavoz de la BSO del libro prácticamente siempre; sonando canciones acorde al estado de ánimo del protagonista o haciendo un breve repaso de la actualidad musical del momento; en este último aspecto. Pepe se toma el lujo de asistir en directo al estreno del histórico videoclip de Thriller, Michael Jackson, en la MTV. El otro es un canal de telepredicadores que Pepe ve "como el que ve teletienda".

En medio de toda la historia, hay un trama que conduce la relación de su "familia americana" y sirve de acercamiento y alejamiento entre Pepe y sus caseros. Pepe desea más que nada conocer qué fue del marido de Betty, la líder de la familia. Cosa que conoce al final de forma inesperada y casi sin intentarlo.

Ficha técnica
Título: California 83
Autor: Pepe Colubi
Año: 2012
Editorial: Espasa
Páginas: 342

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